Pregunta fácil. Todo deportista que se precie, cuando sufre una lesión más o menos grave, ¿qué es lo que más desea en este mundo? Efectivamente. Lo que más desea es superarla cuanto antes, y a ser posible sin secuelas. ¡Lógico! Somos tan competitivos que incluso apostamos por ver quién se recupera antes. Pero esta impaciencia por volver a la práctica deportiva tiene sus riesgos, todos ellos poco deseables y peligrosos, como es también lógico.